Ya de vuelta en casa, mi mente está llena de recuerdos y también mi cámara de fotos. Selecciono y publico las mejores en mi cuenta de Facebook. Aprovecho para darle "me gusta" a la página de la Oficina de Turismo y compartir mis fotos con ellos.

Me encanta dejar mis opiniones, así que publico comentarios mis positivos en TripAdvisor. En tres semanas, entre restaurantes, sitios culturales y lugares de interés, tengo para entretenerme.

Le comento de mi cura a mi amiga Laurence, que sufre de diabetes, porque en Le Boulou también tratan esa patología. Le recomiendo encarecidamente que vaya porque va a estar en buenas manos. Le doy mi folleto termal para que lo estudie detenidamente y hasta le propongo que vayamos juntas a Le Boulou el año que viene.

La vuelta al trabajo transcurre serenamente, me siento menos estresada, más relajada y operacional. Esta estancia me ha hecho mucho bien.

Tres meses después de regresar, recibo una primera encuesta de las Termas con el fin de evaluar la eficacia de mis tratamientos. El objetivo de las preguntas es apreciar la evolución de mi patología antes y después de la cura, en función de mis sensaciones cotidianas.

Noto una clara mejoría en mi estado de salud general.

Ya no tengo calambres en las pantorrillas ni dolores nocturnos. Observo que mis hábitos han cambiado: camino mucho más, mi alimentación es más equilibrada y placentera, tengo menos estrés, mi nivel de colesterol ha bajado y he reducido el consumo de medicamentos.

¡No veo la hora de que llegue el año que viene para hacer mi segunda cura!