Salgo del consultorio de mi médico de cabecera. Para tratar mi alto nivel de colesterol, me ha prescrito una cura termal. Para ello, me ha entregado un formulario administrativo destinado a la Seguridad Social. No sabía que los medicamentos podían ser reemplazados por tratamientos diarios... así que decido intentarlo. Pero ¿dónde se tratan las enfermedades cardioarteriales?

Al volver a casa, busco en la tableta que me regalaron mis hijos y enseguida encuentro las Termas de Le Boulou. Mejor imposible: el sur de Francia, el sol, el Mediterráneo... ya me veo allí.

Al día siguiente, envío mi solicitud de cobertura a la Seguridad Social, y un mes y medio después, recibo por correo la aceptación del tratamiento.

Ahora tengo que reservar mis fechas de cura en función de mis vacaciones, que este año son en junio, lo que me deja todavía tres meses para organizarme. Llamo al establecimiento termal y me atiende Sylvie, quien muy amable y detalladamente me explica el programa de la cura.

Listo, ya he fijado las fechas: será del 10 al 30 de junio. Para confirmar mi reserva tengo que enviar un cheque de depósito. Luego llamo a un médico termal para concertar cita, desde las Termas de Le Boulou me han enviado la lista de médicos por e-mail.

Ahora solo me queda buscar un lugar acogedor para alojarme esas tres semanas en Le Boulou. Por consejo de Sylvie, llamo por teléfono a la Oficina de Turismo.

Me atiende Stéphanie. Me solicita las fechas de mi cura y me propone enviarme el mismo día por e-mail una documentación completa que incluye un mapa turístico, un plano de la ciudad, una guía práctica, los horarios de autobuses por si no quiero utilizar el coche, así como la guía de alojamientos disponibles durante las fechas de mi estancia. Me explica que los alojamientos que tienen convenio con la Oficina de Turismo han sido visitados, clasificados y/o certificados, lo que me deja más tranquila. Me aconseja contactar rápidamente con los propietarios ya que en esa época hay bastante demanda.

Diez minutos después llega el e-mail, lo abro y efectivamente, hay una amplia oferta de alojamientos particulares en alquiler. Consulto la web de la Oficina de Turismo para ver las fotos de los apartamentos que he seleccionado. Hay uno que me encanta: con un pequeño jardín, cerca de una parada del autobús lanzadera termal. Llamo al propietario, me confirma la disponibilidad de su alojamiento y me envía el contrato de arrendamiento. Lo leo atentamente y se lo devuelvo firmado, junto con un cheque de depósito para validar mi reserva.

Solo falta un mes para empezar mi cura en Le Boulou. ¡Me muero de ganas!