Emblema de nuestro país catalán, el Tren amarillo de Cerdaña, cariñosamente llamado el «Canario» por su color dorado, conecta Villefranche-de-Conflent (a 427 m de altura) con Latour-de-Carol (a 1.232 m de altura).

¡Sube al «Canario» con tu familia y admira nuestros magníficos paisajes! A una velocidad de crucero, 55 km por hora, tendrás tiempo de relajarte mientras atraviesas magníficos paisajes de montaña.

63 kilómetros, 1.200 metros de desnivel y la estación de Bolquère, la más alta de Francia, a 1.593 m de altitud.

Cruza las laderas escarpadas del Valle de la Têt, roza el vacío, ve en busca de los grandes espacios abiertos, al pie de los macizos de nuestra montaña más bella: el Canigó. Sin olvidar los macizos del Cambre d’Aze, Carlit y Puigmal.

A la vuelta de una curva, pasarás cerca de los pequeños pueblos acurrucados en un hueco del bosque y descubrirás las estaciones de esquí encaramadas en las alturas de la Cerdaña. No dudes en hacer un alto para visitar el primer horno solar del mundo, en Mont-Louis. Allí se ofrece una visita guiada de 45 minutos, que disfrutarán grandes y pequeños por igual.

Los más osados podrán salir a la conquista del Fuerte Libéria realizado por Vauban, que se conserva en un estado excepcional. Fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Una actividad lúdica, extraordinaria y fascinante para toda la familia.

Durante tu periplo, cuida del «Canario» que, si bien luce apuesto, ¡tiene más de cien años! Surca nuestras mesetas montañosas desde 1910…

¡Buen viaje! ;-)

En el corazón del Parque Natural Regional de los Pirineos Catalanes, el macizo del Canigó es la puerta de dos mundos, entre las altas tierras y la llanura del Rosellón, cuyas estribaciones crean una atmósfera cautivadora. Su majestuosidad se impone en los paisajes del Languedoc hasta la provincia de Girona.

El hombre, fascinado e intrigado por su alta silueta, ha temido, respetado, admirado y conquistado sus cimas plagadas de relatos y leyendas. La montaña del Canigó, durante mucho tiempo considerada como la más alta de los Pirineos con sus más de 2.700 metros de altura, se convirtió en la montaña sagrada del país catalán.

Auténtica tierra de excepción, entrañable para los catalanes y encantadora para sus visitantes, donde cada espacio es accesible, el macizo del Canigó se afirma hoy como una de las joyas de los Pirineos catalanes.

Felicidad serena de una excursión por el Canigó o de un paseo en familia...

Se proponen distintas actividades: paseos en coche de tiro, ascensión al Pico del Canigó, excursiones adaptadas a todos los niveles, salidas acompañadas a pie, en BTT, a caballo o con animales de albarda...

*Fuente: http://www.tourisme-pyreneesorientales.com