A lo largo de los siglos, la ciudad de Perpiñán ha tenido una historia turbulenta. Sus actuales vestigios son testimonio de ese rico pasado histórico.

Deambulando por las callejuelas de la ciudad podrás encontrar numerosos monumentos, civiles y militares, rastros de una época remota. La ciudad ha sido fuertemente influencia por la época medieval que marcó su nacimiento.

Nuestra capital catalana lo tiene todo para cautivar al visitante apasionado de historia o amante de las deambulaciones callejeras.

El Castillet, emblema de la ciudad que representa la antigua puerta principal de la muralla de Perpiñán, fue construido alrededor del año 1838, durante la época aragonesa, y transformado luego en prisión en el siglo XVIII. Hoy en día alberga la Casa Pairal, Museo de las Artes y Tradiciones Populares.

No lejos de allí se puede visitar el antiguo Tribunal Marítimo, de arquitectura gótica, hoy llamado «La Lonja del Mar». Justo al lado, el actual Ayuntamiento que data del siglo XIV alberga en su colorido patio una obra emblemática del gran artista Aristide Maillol, oriundo de Banyuls-sur-Mer: «La Méditerranée».

La Catedral Saint-Jean, de estilo gótico, construida en 1324 y erigida en catedral a partir de 1601, sorprende por su superficie. Declarada monumento histórico, encierra numerosas obras de arte, como retablos, estatuas y cuadros.

Los reyes de Mallorca dejaron su impronta en la ciudad de Perpiñán con edificios sublimes como el Campo Santo (el Claustro cementerio Saint-Jean) construido a partir del siglo XIV. Pueden admirarse los pórticos góticos de mármol blanco que se suceden y decoran el perímetro del edificio. En la actualidad, el Campo Santo está catalogado como Monumento Histórico.

El emblema más imponente de este periodo sigue siendo el espléndido Palacio de los reyes de Mallorca que domina la ciudad y se yergue frente a la montaña de los Catalanes, el Canigó. ¡Dos símbolos muy potentes de la identidad catalana! Este grandioso palacio del siglo XIII representó durante casi un siglo el centro del Reino de Mallorca. Fue construido por voluntad de Jaime II, quien deseaba una residencia importante en la capital de su Reino, y refleja la riqueza y la relevancia del estatuto de Perpiñán como capital política, económica y cultural del Mediterráneo medieval.

Cabe destacar, asimismo, la presencia de otros edificios históricos que albergan exposiciones temporales: la Capilla Notre-Dames-des-Anges y la Casa de la Catalanidad.

Perpiñán también invita a pasear por sus parques y jardines, como el Square Bir Hakeim, con sus plátanos que datan de 1809 y sus palmeras centenarias. Un decorado muy distinto espera al visitante en el Jardín Exótico de la Digue d’Orry, que encierra 208 especies vegetales procedentes del mundo entero. Un dulce ensueño acompañado de sutiles fragancias florales…

En plan de compras, déjate tentar por la piedra mítica de los catalanes, el granate, que podrás admirar en los escaparates de los joyeros de la ciudad. La joyería tradicional de granate, forjada según un procedimiento único, es la producción más prestigiosa de la artesanía artística del departamento.

Otro imprescindible: Les Toiles du Soleil, un tela catalana de fama internacional, reconocible por sus rayas de vivos colores.

Por la noche el ambiente es animado: la gente sale a tomar algo en uno de los muchos bares concurridos situados en la avenida Général Leclerc, alrededor de la plaza de Verdun y de la plaza de la República. Y no te puedes perder la excelente programación del Teatro de l'Archipel. Este complejo espectacular es obra de los talentosos talleres de Jean Nouvel y Brigitte Métra.

Ciudad del sur, Perpiñán rebosa de vida. La fiesta forma parte integrante de sus costumbres, todo el año se celebran eventos, festivales, exposiciones y otras actividades culturales y musicales.

¡Ven a disfrutar de este ambiente festivo, soleado y acogedor en pleno corazón de la capital catalana!