Un día de sol a orillas del mar en un paisaje mediterráneo, entre maravillas naturales, azul del cielo y del mar, viñas verdes y pequeñas calas resguardadas a lo largo de un camino sinuoso, ¿qué te parece? Solo tienes que elegir entre los 320 días de sol al año de los que goza nuestra encantadora región. 

Dirección: ¡Costa Bermeja! Situada entre las playas de Argelès-sur-Mer y la «Costa Brava» en España, depara a sus visitantes un sinfín de sorpresas…

Entre panoramas costeros, viñedos de renombre internacional (Banyuls), viejos puertos pesqueros tradicionales con sus coloridas barcas catalanas y los Pirineos que llegan hasta el mar, la emoción es palpable a lo largo de 30 kilómetros.

Empecemos por la «joya de la Costa Bermeja», Collioure

Deambula por sus callejuelas adoquinadas, entre casas coloridas como no hay en ningún otro lugar. Colores tan intensos que conquistaron el corazón de Henri Matisse y caracterizaron la corriente del fauvismo, a principios del siglo XX. A lo largo de la ciudad, se puede seguir el recorrido «Los caminos del fauvismo» con reproducciones de las obras más conocidas colocadas en el lugar exacto en que los artistas instalaban sus caballetes.

No dejes de visitar el Castillo Real que domina el puerto de Collioure y la iglesia Notre-Dame-des-Anges que data del siglo XVII, célebre por su emblemático campanario que en aquella época era el faro del puerto.

Para disfrutar de unas vistas de Collioure desde lo alto, toma el sendero del litoral que bordea la Costa Bermeja hasta España y visita el Fuerte Saint-Elme. Unas vistas de 360° que ofrecen un panorama extraordinario…

Sigue camino, esta vez hacia Port-Vendres, pequeño puerto pesquero de encanto tradicional. Unos kilómetros más allá descubrirás el paraje natural protegido del Anse de Paulilles, que antes albergó una fábrica de dinamita hoy convertida en museo, y una playa de asombrosa belleza.

Próxima etapa: Banyuls-sur-Mer, conocida por su vino dulce natural que acompaña a la perfección el fois gras, algunos quesos y postres. Podrás degustarlo en las bodegas locales de Banyuls-sur-Mer, «Terres des Templiers» y la Cooperativa «L’Etoile».

Banyuls es también la ciudad natal de un artista no menor: Aristide Maillol. Allí podrás visitar el museo que le está dedicado y descubrir una de sus obras maestras, «La Méditerranée».

No hay en Francia un cielo más azul que el de Collioure. Con solo cerrar los postigos de mi habitación, tengo en mi casa todos los colores del Mediterráneo.

Henri Matisse

¿Qué más se puede pedir? ;-)